miércoles, 29 de julio de 2009

TEATRO A CONTRARRELOJ


Teatro a contrarreloj
Sandra Maturana
BBC Mundo


35 actores, 7 escritores, 8 productores y 7 directores. Su objetivo: crear 7 piezas únicas y originales. Tiempo disponible: 24 horas. Comienza el reto.


En estos tiempos de comida basura, estrés y prisas, crear una pieza teatral en un margen de tiempo de un día lejos de considerarse arte de consumo rápido es un desafío a la creatividad.
El teatro londinense Old Vic, dirigido por el actor estadounidense Kevin Spacey, ofrece la oportunidad a jóvenes artistas de entre 18 y 25 años de subirse a su escenario para mostrar la rapidez e inventiva de sus ideas y la capacidad de su talento.

"Es una experiencia estimulante, petrificante y de valor incalculable", afirmó Lisa Diveney, una actriz británica que participó el año pasado en esta iniciativa.
La idea surgió en 1995 en Nueva York, cuando inspirados por los cómics de Scott McCloud que se creaban en un solo día, una productora neoyorkina fundó la compañía 24 horas. La propuesta quería responder a la realidad de la ciudad incorporando los problemas de tiempo y dinero como parte del proceso teatral.


Con el paso de los años esta iniciativa- en la que varios artistas crean y presentan varias obras en el espacio de un día- se ha ido extendiendo por todo el mundo, hasta que en el 2005 llegó a las tablas del Old Vic, en la capital británica.
El proceso de selección es muy riguroso y este año han contado con más de 1.500 solicitudes.
Melina Theocharidou, una actriz chipriota que se presentó al casting, le contó a BBC Mundo cómo fueron estas pruebas:
"Citan a la gente en grupo. Te adjudican una hora y allí te encuentras con otros 22 actores. Tras un calentamiento tuvimos que representar nuestros monólogos en frente de todos. Los nervios estaban a flor de piel".
Los escritores tenían poco más de una hora para escribir un guión y los directores acto seguido tenían que dirigirla.


La elección no fue fácil. Y al final se seleccionaron a 57 artistas a los que a partir de ese momento les unía una meta común: crear y representar 7 obras en 24 horas.
BBC Mundo se adentró entre bambalinas durante este experimento teatral para así contar a través del relato de los artistas cómo fueron, momento a momento, esas frenéticas 24 horas.

Horario meteórico

Esta iniciativa ha lanzado las carreras de más de 150 artistas Foto: Lucy Cullen
El sábado a la noche se despierta la adrenalina en los cuerpos de la nueva compañía. El reloj marca las diez y con ello sus habilidades artísticas comienzan a librar una batalla a contrarreloj. La señal de salida es la reunión en el teatro Old Vic donde los creadores reciben instrucciones.
Primero todo pasa por enseñar los objetos que cada uno ha traído para arrojar algo de inspiración a los escritores. Trajes de marinero gay, camisetas de superman, un martillo o una mano falsa están entre los elementos que se presentaron.


A partir de ese momento hay 24 horas de temores, ansiedad y mucha cafeína. A las once de la noche los escritores se retiran a un lugar junto a un par de productores.
"Los productores somos los que organizamos todo. Algunos nos encargamos del mercadeo o las relaciones públicas otros nos quedamos durante la noche para asegurarnos de que los escritores tienen todo lo que necesitan", nos explicó el productor Tom Atkins.
Hay que empezar a tomar decisiones y por ello la tensión es evidente. Las fotos de los actores se extienden sobre una mesa para que los escritores puedan visualizar cuales de ellos podrían participar en la obra que aún tienen que crear.


Café, nervios y miedos a la mente en blanco les acompañan durante la noche que se hace día mientras continúan sentados frente a las computadoras.
"Algunos compañeros estaban relajados, yo puse música clásica y estuve calmada durante las primeras horas, pero el pánico comenzó a invadirme poco a poco y a las cuatro de la mañana no dejaba de fumar y de andar de un lado para otro", le dijo a BBC Mundo la escritora Ella Hickson.
Seis de la mañana, última lectura rápida y todo listo para entregar las obras.
El resultado: 7 obras de 15 minutos cada una. Los temas y estilos son totalmente variados. Algunas incluyen claramente los objetos de inspiración mientras que en otras esto es más sutil.


Directores y actores a escena


A las 7:30 de la mañana llega el turno de los directores. Estos entran al teatro también pegados a sus cafés para mantener mente y cuerpo despiertos. Inquietos, esperan a que les asignen obra y confían en tener una idea brillante tras su lectura.


"No hay nada que puedas hacer. No puedes preparar nada de antemano. Solo puedes responder a lo que te dan, conectar con la obra", le contó la directora Natalie Ibu a BBC Mundo.
Los productores tienen las fotocopias preparadas para repartir, se negocia quién va a dirigir qué, y a pesar de las desavenencias entre algunos directores que quieren la misma obra, los productores consiguen apaciguar las aguas y tomar decisiones.


Son las 8:30 de la mañana y los actores aparecen dispuestos a memorizar lo que sea en poco más de ocho horas y a encarnar cualquier tipo de personaje. Vienen preparados con tres tipos de vestuario: Informal, arreglado y de fiesta, para que el director pueda elegir el más apropiado una vez que sepa la historia que tiene que contar.


Se dicen en voz alta los títulos de las obras, los directores que las van a dirigir y quién va a formar parte del reparto de cada una de ellas.


"Es un día muy emocionante. Comienzas disfrutando, pero enseguida te entran los nervios, te das cuenta que tienes que aprender el guión, prepararte para repasar todo en el escenario y la mayor dificultad reside en luchar para vencer esa inquietud en el estómago", le dijo el actor Jack Monaghan a BBC Mundo.


Ensayos, ensayo técnico, ensayo general, vestuario listo, texto estudiado, movimientos memorizados. Las obras se van perfilando. Los artistas casi no tienen tiempo de respirar. Algunos permanecen tranquilos y concentrados, otros están bastante exaltados. Las agujas parece que se mueven más rápido de lo normal, el momento se aproxima.

"Es muy estresante, normalmente soy bastante creativa cuando estoy bajo presión pero jamás he hecho nada parecido. Durante la jornada tuve que ir al baño unas cuantas veces porque se me saltaban las lágrimas, pero ahora estoy muy orgullosa de todos", le explicó la directora Natalie Ibu a BBC Mundo.


Son las 7 de la tarde y llega la hora de la verdad, las puertas se abren para el público, amigos, familiares y mucha gente de la industria teatral toman asiento. Los actores repasan. Casi se puede percibir el olor del miedo, los estómagos encogidos y la ansiedad.

Se levanta el telón

Son las 7:30, hora de poner a prueba el trabajo realizado, y es el público el que puede dar el veredicto.


"Creo que la dirección en las obras ha sido muy precisa y que la creación de los personajes muy buena para el poco tiempo con el que han contado", comentó una joven escritora llamada Emma que se encontraba entre los asistentes.


"Me parece que el uso del espacio teatral ha sido sencillo pero muy efectivo", añadió su amiga Erica que escribe y dirige teatro.


"Esta propuesta es una idea fantástica pero deberían ampliarla hasta los 30 años para dar más oportunidad a otras personas", agregó.


El público sale y los artistas por fin pueden relajarse. Unos repasan los sucesos más anecdóticos del día, otros se preguntan por qué ciertos momentos no funcionaron como querían, mientras unos terceros se abrazan celebrando el éxito.


"Los espectadores han sido maravillosos, la respuesta ha sido positiva", comentó el actor Jack Monaghan.


"La gente ha sido muy generosa, a nada que hubiera un pequeño gag se lanzaban a reírse", afirmó Ella Hickson, autora de una de las piezas.


"Aún no se como evaluar lo que ha pasado. Necesito tiempo para pensar", explicó Natalie Ibu tras dirigir la comedia "This is not the end".


Y todos ellos se preparan para la parte más glamorosa de la noche.
"La fiesta de después de la obra fue una oportunidad de oro para conocer a directores de casting, directores y representantes. A partir de ese día el Old Vic ha mantenido una relación muy estrecha con nosotros invitándonos a participar en diferentes eventos y ofreciéndonos oportunidades", comentó Lisa Diveney que participó el año pasado como actriz.


Las 24 horas ya han pasado. Con ellas también se fueron la presión, la adrenalina y su sabor a instantes inesperados de creatividad. Sólo queda el momento más deseado tras la agotadora experiencia: irse a dormir.