lunes, 5 de octubre de 2009

El adiós a una artista excepcional. Mercedes, la voz que fue un continente

Tomado de www.carlosianni.com.ar/blog

El adiós a una artista excepcional. Mercedes, la voz que fue un continente“Tengo amor por lo que canto”, supo decir una vez, y quizá allí esté la clave para explicar por qué fue tan grande, por qué se lamenta tanto su partida.

Por Karina Micheletto

Ya no había espacio para la esperanza, sólo una triste resignación amplificada por el peso de su figura, que trascendió fronteras geográficas y artísticas. En la madrugada de ayer, a los 74 años, falleció Mercedes Sosa, debido a una disfunción renal cuyas complicaciones comprometieron todo su organismo y derivaron en una falla cardiorrespiratoria. Desde que se conoció la noticia de su grave estado de salud, en los últimos días que pasó en la unidad de cuidados intensivos del Sanatorio de la Trinidad –donde estaba internada desde el 18 de septiembre–, una certeza quedó instalada: con La Negra se va la gran voz de América. Se va, también, como quedó enternecedoramente puesto en acto en su velatorio –donde desde el mediodía de ayer desfilaron miles para darle el último adiós–, una figura en gran medida maternal, contenedora en más de un sentido.

Si Mercedes Sosa ha significado tanto para la multitud que quiso ir al Congreso, para los que en estos días inundaron la web con mensajes de amor, para los que desde todo el mundo la lloran, no fue sólo por su condición de cantora excepcional (y así se fue Mercedes, en pleno uso de esas facultades únicas). También por lo que esta mujer eligió cantar, aquel canto con fundamento que sostuvo hasta el final. Porque tuvo fundamento, su canto superó incluso sus contradicciones –su derrotero político, su coqueteo con Macri–. Y de eso, nunca se arrepintió.

Destino del canto
Mercedes Sosa nació el 9 de julio de 1935, el Día de la Independencia, y en Tucumán. Toda una declaración de principios para una mujer que terminaría representando un relato posible de identidad argentina y latinoamericana. El día de su nacimiento, los diarios todavía ocupaban sus páginas con una noticia que dos semanas atrás había conmovido al país, más allá de las fronteras de la música: la muerte de Carlos Gardel. Lo mismo está ocurriendo desde que se conoció la noticia del grave estado de salud de Mercedes, aunque los medios ahora sean otros. Se iba a llamar Julia Argentina, por la fecha patria en que le tocó nacer. Se iba a llamar también Marta, según el deseo de su madre. Pero su padre, como hacen algunos padres que van solos al registro civil, la anotó como Haydée Mercedes. La madre nunca aceptó el cambio inconsulto: puertas adentro de su casa, Mercedes fue la Marta. Más allá del fugaz nombre artístico de Gladys Osorio, para el mundo sería por siempre Mercedes, La Negra.

A fines de los ’50, era la esposa del artista. “Me enamoré de sus canciones”, decía al explicar por qué se había casado con Oscar Matus, desafiando a toda su familia, y se había instalado en Mendoza. Todavía su voz no había sido descubierta: el artista, el poeta, era su marido. Con esas canciones que la enamoraron hizo su primer disco. Con Matus, Armando Tejada Gómez, Tito Francia, Horacio Tusoli, Víctor Nieto, entre otros artistas cuyanos, fundó el Movimiento del Nuevo Cancionero, que marcaría la canción popular argentina e inspiraría otras búsquedas, tal como sucedía con otros movimientos similares en aquellos efervescentes ’60.Mercedes Sosa fue Mercedes Sosa no sólo por ser una voz excepcional: lo fue por abrazar, de allí en más, esa canción con fundamento, superadora del paisaje, abarcadora de lo humano, acusadora de lo social. Ella misma se definía en función de esa elección, tal como se la escucha decir en el DVD que acompaña su último trabajo, Cantora: “Estos premios colgados en las paredes de mi casa no son solamente porque canto, son porque pienso. Pienso en los seres humanos, en la injusticia. Pienso que si yo no hubiera pensado de esta manera, otro hubiera sido mi destino. Hubiera sido una cantora común. Eso me hace pensar que no me equivoqué. Ni me equivoqué cuando comencé a pensar ideológicamente”.

La voz sin fronteras
En 1965 cantó de prepo en el Festival de Cosquín. Eran los tiempos del “boom” del folklore, cuando este evento realmente consagraba artistas y marcaba la agenda del género. Al recordar aquel debut, Mercedes no ahorraba palos a la Comisión de Cosquín, encargada de definir la programación. Hasta sus últimos días se ocupó de recordar que aquella vez actuó “en contra de los de la comisión”. “Cafrune me presentó al costado del escenario, porque la Comisión de Folklore no me dejaba subir”, detallaba en un reportaje a este diario. “Yo siempre tuve problemas con la comisión, no sé por qué... En ese tiempo porque era comunista, sigo siéndolo, pero por entonces era mala palabra. Canté con una cajita, nomás. Tuve un éxito muy grande, y ahí ya me contrató la Philips para grabar. Fue una actuación muy importante en mi carrera. Es más, fue la definitiva.”

A partir de 1976 comenzó a hacérsele cada vez más difícil trabajar, como a tantos artistas populares argentinos: falta de lugares que la aceptaran en su programación, espectáculos cancelados poco antes de comenzar, amenazas contra su vida. En 1978 irrumpió la policía en un recital en La Plata, la detuvieron durante dieciocho horas y aterrorizaron al público (la anécdota es bellamente contada en un mensaje dejado en su página web oficial, ver aparte). Durante la dictadura llegó a editar Mercedes Sosa, con temas de Víctor Jara y Pablo Neruda, Mercedes Sosa interpreta a Yupanqui y Serenata para la tierra de uno. Pero ya casi no conseguía trabajo, y en 1979 se exilió en París, y luego en España.

A comienzos de 1982 volvió a cantar a la Argentina. Regresaba a un país que aún se jactaba de tener las urnas “bien guardadas”, pero en el que ya se permitían algunas “distracciones”. Los conciertos que dio entonces en el teatro Opera –iban a ser dos o tres, prácticamente sin difusión, y al final, a fuerza del boca a boca, fueron trece a sala llena– no sólo marcaron su regreso, sino también un hito en la escena nacional. Entre los invitados de aquellos conciertos estuvieron Raúl Barboza, Ariel Ramírez, Rodolfo Mederos y representantes del rock como Charly García y León Gieco. Al invitar a cantar a rockeros a sus conciertos, Mercedes avaló con su figura un tipo de cruce que en rigor ya existía –Litto Nebbia cantando una zamba con Domingo Cura en bombo, tal como se lo ve en la película Rock hasta que se ponga el sol, Dino Saluzzi actuando en el Festival de Rock de La Falda de 1980–, pero que de allí en más se impondría como una marca de amplitud contenedora de su canto, en un repertorio en el que supo incluir a Silvio Rodríguez y Fito Páez, Cobián y Cadícamo y Pablo Milanés, Daniel Toro y los nuevos autores de folklore. De aquella serie de conciertos del Opera se editaron los LP En vivo en Argentina, una de las obras más vendidas de la discografía nacional.

Así pasó a ser no sólo una voz incuestionable, también una suerte de símbolo afín a cierto progresismo urbano, que le cuestionaba tanto el haberse definido alguna vez como comunista, como el pecado de ser de izquierdas y mientras tanto tener un buen auto o una buena casa. Pero que sin embargo la adoptó como la voz comprometida, la voz necesaria.

Como la cigarra
La historia de los últimos años de su carrera podrían contarse entre recaídas y regresos con gloria, como un ave fénix obstinada, con la potencia y el caudal de voz intactos, maravillando cada vez. Hubo una enfermedad que la acompañó en las últimas décadas de su vida: depresión enmascarada, la llamaba ella, y decía que tenía un origen muy claro en el sufrimiento del exilio.

La primera manifestación de esta depresión aguda la llevó al borde de la muerte en 1997, después de presentar Alta fidelidad. Mercedes Sosa canta a Charly García, un disco que nunca pudo llevar a la presentación en vivo junto a su amigo. Le llevó casi un año recuperarse, y lo hizo cantando, como cada vez que volvió de esas largas temporadas en la cama. Llamó al disco de aquel regreso Al despertar, se llevó con ese trabajo el Premio Gardel al Disco del Año, volvió a dar conciertos multitudinarios en la Argentina, volvió a girar por el mundo. Volvió a cantar –siempre en compañía de colegas de todos los géneros; por entonces estuvo en la cancha de Boca con Luciano Pavarotti–, y por lo tanto volvió a ser feliz.

“Sigo cantando, como la cigarra”, anunciaba. En 1999 lanzó la Misa criolla, en 2001 grabó en vivo Acústico en el Gran Rex. En 2002, junto a León Gieco y Víctor Heredia, propuso Argentina quiere cantar. Las presentaciones con sus dos entrañables amigos incluirían varias giras por el interior del país, y también por Europa y Estados Unidos, pero no pudieron completar el proyecto. Mercedes volvió a caer, volvieron las complicaciones físicas, volvió a manifestarse aquella vieja depresión. Entre 2003 y 2005 pasó momentos muy difíciles, con internaciones, deshidrataciones y descompensaciones, agravadas en el último tiempo por un par de caídas en el baño de su casa, una de las cuales le resintió una vértebra. Fueron dos años en los que pasó buena parte de su tiempo en la cama.

El año 2005 marcó su último gran regreso, y fue con todo. Volvió con un disco bello y despojado, Corazón libre, con dirección artística de Chango Farías Gómez, editado por el prestigioso sello alemán Deutsche Grammophon, que la eligió por considerarla “una de las mejores voces del mundo entero”. Volvió también a los escenarios, donde empezó a cantar sentada, y en un principio, con un cinturón ortopédico ajustándole la cintura. La debilidad física que exhibía, con varios kilos menos de su peso habitual, conmovía. Necesitaba un sostén para entrar al escenario –en ocasiones, una silla de ruedas–, la ayudaban a llegar a la silla desde la que cantaría. Pero se retiraba bailando, animándose a unos pasos al ritmo de “La luna llena”, a veces acompañada por los tambores del grupo La Chilinga.

Lo que conmovía, en realidad, era esa transformación operada en vivo y en directo: tan pronto como entonaba el primer verso, La Negra se volvía poderosa, gigante, indestructible. Su voz estaba intacta, y no es una manera de decir: verdaderamente seguía siendo la gran voz de América, una de las mejores del mundo, una de las elegidas.

El acontecimiento que marcó el inicio de aquel regreso fue la edición 2005 del Festival Músicas de Provincia (a propósito: antes de Mauricio Macri Buenos Aires podía darse lujos, como un festival de folklore. ¿Alguien lo recuerda? ¿A alguien le importa que la ciudad ya no lo tenga?). El 21 de diciembre de ese año, Mercedes cantó ante unas quince mil personas en su provincia natal, en una visita que significó el reconocimiento en suelo propio, con el Doctorado Honoris Causa de la Universidad de Tucumán. Aquella actuación, dijo, marcó el reencuentro con un público que recién entonces la sentía próxima: “Hacía muchos años que no iba, la última vez fue cuando murió mi madre, en el ’99”, contó entonces. “Recién ahí me empezaron a tratar como una artista no sólo tucumana sino de todo el mundo. Porque siempre está esa cosa con los artistas de acá: cómo puede ser famosa, si vive enfrente de mi casa... Sentí que Tucumán recién me adoptó entonces”.

Allí arrancó una gira que la llevó por cuanto festival y provincia pudo cubrir por tierra: sus dolencias no le permitieron volver a viajar en avión. Seguía cantando con una fuerza de otro orden, allí donde se presentara; seguía escuchando con fruición nuevas voces, nuevos autores, maravillándose ante el poder de la canción. “¡Qué hermoso que es cantar, Dios mío!”, repetía, y explicaba: “Yo me enamoro de las canciones como se puede enamorar una de un hombre. Tengo amor por lo que canto, por eso nunca pensé en cantar para vivir. Yo canto porque amo hacerlo, desde siempre”.

Si parecía imparable, si parecía capaz de la perfección vocal en cualquier contexto, parecía también que podía pedírsele más. Comenzó a gestarse un proyecto ambicioso: un disco –terminarían siendo dos– que presenta a Mercedes como la gran voz capaz de congregar al abanico más amplio de la canción iberoamericana, de Joan Manuel Serrat a Shakira, de Caetano Veloso a Luis Alberto Spinetta, pasando por Joaquín Sabina, Diego Torres, Jorge Drexler, Marcela Morelo, Soledad, Calle 13, Charly García, León Gieco, Víctor Heredia, Pedro Aznar, entre otros muchos.

Aquella fue su última producción, Cantora, que no llegó a presentar formalmente. En el DVD que se salió con la edición final del disco doble, se la ve a Mercedes como la madre que le aconseja a Gustavo Cerati gárgaras de bicarbonato para poner a punto la voz; exclamando una y otra vez cuánto le gusta cantar, pero qué poco grabar; abrazando y dejándose abrazar por todos sus colegas, recibiendo halagos, pero también ofreciéndolos. Se ve, sobre todo, a la mujer que se sigue emocionando con la letra de cada canción, que llora, que resalta versos, que explica que ella los vivió, y por eso los canta con el alma, con la voz y con todo el cuerpo.

Queda, como fondo musical de su vida, aquellos versos de “Barro tal vez” que escribió un adolescente Luis Alberto Spinetta, y que son parte de lo más alto del último disco de Mercedes, subrayado su aire de zamba. Mercedes Sosa cantó lo que sintió, sin una palabra de más, hasta el final. En eso se le fue la vida.

lunes, 28 de septiembre de 2009

TALLER DE TEATRO PARA NIÑOS (III Etapa)


Este sábado 03 de octubre, continúa la tercera etapa del TALLER DE TEATRO PARA NIÑOS de 10 a 12 años con Hugo F. Salazar y Dalia Paz.


LUGAR:
Casa de la Cultura Solidaria "Qosqo Wasinchis"
Calle Nueva Alta 424 San Pedro - Santa Ana.


HORARIO:
Todos los sábados de 10:00 am. a 1:00 pm.


COSTO:
S/. 80.00 nuevos soles


INFORMES E INSCRIPCIONES:
232132 - 984905280
juglaris@yahoo.com

Trayectoria de Juglar

JUGLAR, ESCUELA DE TEATRO, MIMO Y TÍTERES, es un colectivo artístico que viene trabajando desde el año 1998 en espacios abiertos y cerrados de las ciudades de Lima y Cusco. Desarrollando trabajos unipersonales y grupales para niños y adultos, combinando el teatro, el mimo, y recientemente la danza y los títeres.

JUGLAR, ha desarrollado su trabajo de investigación sobre el teatro de calle como una alternativa a los espacios cerrados, en ciudades como Cusco, Lima, Quito, Bogotá, etc., así como en los campos de la pedagogía, creación de montajes y creación de objetos teatrales de uso.

OBRAS

2008: “Eréndira”. Adaptación del cuento de Gabriel García Márquez.
“Respétame”. Campaña sobre Derechos de Autor de Indecopi.

2007: “Ni Pirata, ni Cómplice, ni Víctima”. Campaña sobre Piratería de Indecopi (Instituto de Defensa del Consumidor y de la Propiedad Intelectual)

2007: “Ollantay”, dirección de actores para la producción en video de la obra con niños y jóvenes NAT (Qosqo Maki). Proyecto de los cineastas Alexander Ferroni y Jacobo Cabrera.

2005: “Pluma y la Tempestad”, de Arístides Vargas. Dirección de Hugo F. Salazar con la actuación de Dalia Paz y otros actores del grupo de teatro PuntoAparte.

2004: “Crónica de una muerte anunciada”, de Gabriel García Márquez. Montaje con alumnos de cuarto de secundaria en la ciudad de Quito.

2000/2003: Presentación de “Entrada Libre” y “Tikis Takas” en diferentes plazas y espacios abiertos de la ciudad de Lima.

1999: “Entrada Libre”. Investigación y montaje del grupo para plazas y espacios abiertos de la ciudad de Lima.
“Tikis-Takas”. Investigación y montaje del grupo para plazas y espacios abiertos de la ciudad de Lima.

1998: "Solo en la multitud". Investigación y montaje del grupo.
"Cinco milímetros de Negritud". Investigación y montaje del grupo.

TALLERES:

- Talleres de teatro y mimo para niños. Años 2006, 2007, 2008, 2009.
- Taller de teatro de títeres para docentes de Paucartambo, Cusco para Plan Internacional. 2008.
- Talleres de Teatro para niños en la Casa del grupo de Teatro PuntoAparte. 2005.
- Talleres de Teatro para niños para la Municipalidad Provincial del Cusco y el Instituto Cultural Peruano Norteamericano. 2005.
- Talleres de Teatro de Calle en Quito y Bogotá. 2004.
- Talleres de Verano. 1998.

OTROS:

Desde 1998: Desarrollo de productos teatrales de uso: narices, maquillaje, sombreros, tirantes, zapatos.

Desde 2005: Impulso y desarrollo del Proyecto “Fortalecimiento de la cultura tradicional y arte vivo en la ciudad del Cusco”, a través del Presupuesto Participativo de la Municipalidad Provincial del Cusco.

INTEGRANTES DEL GRUPO

HUGO FERNANDO SALAZAR (Director, productor y actor) Nació en Qosqo. Tiene 29 años de experiencia profesional en actuación, dirección, producción, investigación y pedagogía teatral. Su formación comprende básicamente cursos en el Club de Teatro de Lima, Escuela Nacional de Arte Dramático, Homero Teatro de Grillos, Escuela de Mimo de Juan Arcos. Asistencia a cursos de especialización dictados por Sara Joffré, Eugenio Barba, Alfonso Santisteban y Alonso Alegría. Luego continúa su trabajo de manera autodidacta. Es miembro del Instituto Internacional de Teatro, filial Perú (ITI- PERÚ). Puestas en escena con actores amateurs y profesionales (26 montajes actuando, 18 montajes dirigiendo). Coordinación de 36 producciones teatrales (montajes y eventos). Desarrollo de una pedagogía teatral con niños, jóvenes y adultos (22 talleres de teatro, mimo y títeres). Creación e implementación de una Propuesta de Teatro en la Escuela. Escritura y publicación de JUGANDO al Teatro en la Escuela (ARANWAY Yachaywasipi Pukllaspa). Participación en calidad de invitado, observador u organizador en 22 eventos nacionales e internacionales. Desde el año 1998 asume la Dirección del Proyecto de Teatro Callejero de JUGLAR trabajando las líneas de Investigación, Pedagogía, Creación de Montajes y Creación de Objetos Teatrales de Uso. Realizando 16 investigaciones para la creación de montajes y métodos de trabajo artístico-pedagógico. Así como la creación y dirección de una propuesta de teatro callejero. Diploma en Gestión Cultural por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, en el año 2008.

DALIA IVANOVA PAZ PONCE: (Productora y actriz) Nació en Cusco el 16 de enero de 1981. ES graduada como licenciada en Ciencias de la Comunicación de la Universidad Nacional de San Antonio Abad del Cusco. Su carrera artística la inició con el grupo de Teatro PuntoAparte en octubre del 2002, participando desde entonces en diversos proyectos de dicha organización, entre ellas las obras de teatro: Amores Breves (2002-2003); La Reina (2003); la escenificación de la Leyenda de los Hermanos Ayar (2004); Pluma y la Tempestad (2005). Ha participado también en diversos talleres de teatro para niños, en instituciones como: CAITH (Centro de Ayuda Integral para la Trabajadora de Hogar); Municipalidad de Wanchaq, los Talleres de la Asociación Civil PuntoAparte, de la Municipalidad Provincial del Cusco (como parte del proyecto de inversión “Fortalecimiento de las capacidades artísticas de los niños”), y del colectivo JUGLAR. En el 2006 se traslada a Lima para estudiar Actuación profesional con el director peruano Roberto Ángeles, y durante el 2007 con el actor y director Alberto Isola. En el año 2007 explora la danza moderna bajo la dirección de las coreógrafas y bailarinas peruanas Morella Petrozzi y Claudia Odéh, durante un taller de un año de duración en la ciudad del Cusco, presentando al público los montajes: “Ombligo de carné y plástico” “Patas Arriba” y “Mama Teyuna”. Y en el 2009, explora la técnica del Flying Low, bajo la dirección del bailarín, Michel Tarazona.

“Los políticos piensan que invertir en cultura es inútil. Se equivocan”

Publicado en (http://www.larepublica.pe/)
Creado el 27/09/2009 - 18:48


Se encuentra en Lima Claude Mollard, considerado “padre” del Centro Pompidou, alto asesor del gobierno de Mitterrand y pionero de la gestión cultural en Francia durante los años 1980-1990. Autor de diversos libros sobre la importancia del Estado en la cultura, Mollard conversó con DOMINGO.

Entrevista de Alfredo Vanini

Conocí a Claude Mollard en París, en diciembre pasado. Había leído sus libros sobre la historia de la política cultural francesa y quise conocerlo personalmente. Quería convencerlo de venir a Lima a que nos transmita su experiencia y contribuir, modestamente, a que un Ministerio de cultura en el Perú, anunciado por primera vez en un mensaje presidencial, se concretara.
Él, por su parte, a los 68 años, ya retirado del sector público y con una prestigiosa carrera de fotógrafo, deseaba encontrar un gestor cultural peruano que pudiera organizarle una exposición en Lima y facilitarle fotografiar sus “orígenes” –hilo conductor de su obra fotográfica– en Machu Picchu. Tras este primer encuentro, nos dimos la mano y quedamos en que nos veríamos en el Perú. Luego de casi un año de trabajo, y con la ayuda de la Embajada de Francia, Claude Mollard está aquí y su obra fotográfica en el Museo de Osma, desde el 1º de octubre”.

–Usted es considerado “padre” del Centro Pompidou, de cuyo proyecto se encargó de 1970 hasta 1977, año de su fundación. En su libro “La apuesta del Centro Georges Pompidou” usted habla de la “acción cultural concertada”. ¿Qué entiende usted por esto?

–La “acción cultural concertada” es la concepción y organización de una política cultural, ya sea asociativa o federativa, con todas las fuerzas intelectuales, artísticas, morales y sociales de un país. A menudo, la acción cultural sufre de una falta de concertación, es concebida, organizada e impuesta de arriba a abajo. Se trata de un Estado que quiere imponer ciertas formas culturales en detrimento de otras. Es el caso de Hitler: él quiso imponer un arte nacional contra un arte que él llamó “degenerado”. Para mí la cultura es democrática o no es nada. O es pluralista o se condena a la degeneración. Debe asociar todas las categorías sociales, de lo contrario las desune. En la construcción del Centro Pompidou, de 1970 a 1977, tuvimos ocasión de conocer este estado de gracia. Seré mucho más reservado acerca de los años que siguieron. Pero a pesar de todo, el Centro Pompidou sigue siendo una excepcional máquina de difusión de la cultura bajo todas sus formas, incluyendo las más contemporáneas. Es cierto que su programación, en estos años, ha sufrido inflexiones que la han alejado de la creación vanguardista, que era su prioridad inicial. Pero no voy a tirar al bebé junto con el agua de la tina, como dice el refrán…

–El Centro Pompidou no es sólo un Museo consagrado a la creación contemporánea, sino también, y desde el inicio, una gran Biblioteca pública. ¿Cómo se logró la interdependencia entre estas dos actividades aparentemente tan distintas?

–Creo que esta coexistencia es absolutamente necesaria. No se puede separar el conocimiento artístico (la inteligencia visual) y el conocimiento intelectual que pasa por lo escrito. Estas dos formas de inteligencia son indisociables y es justamente por haberlas separado que la humanidad ha conocido graves retrocesos. Por ejemplo: el movimiento surrealista en Francia, es el efecto del diálogo permanente de artistas y escritores: André Breton, escritor y poeta, padre del movimiento, es también un admirable coleccionista de arte. Breton hizo camaradería con el pintor Max Ernst, con el poeta Robert Desnos, con el escritor Philippe Soupault y con artistas como Dali, De Chirico, Picabia. El Centro Pompidou, uniendo en un mismo lugar “las obras del arte y del espíritu” toma en cuenta esta profunda realidad del pensamiento que no puede ni debe ser dividida, ya que ella es por definición unificadora de la naturaleza humana y del destino del mundo, definición que es, a fin de cuentas, la que André Malraux dio al ministerio de cultura francés, del cual fue su primer ministro en 1959: “favorecer la difusión de las obras de arte y del espíritu al mayor número de personas…” ¿Sabe usted que la Biblioteca del Pompidou, que es de libre acceso, recibe más visitantes que el Museo y que las exposiciones? Tres millones de visitantes para la Biblioteca contra un millón para el Museo ¿No es acaso esta la prueba de que la implantación de dos instituciones en un mismo lugar responde a una verdadera necesidad? Existen aún hoy espíritus mezquinos que desean separar más que unir, y que en nombre de la especialización buscan deshacer lo que ha sido hecho. Yo soy de aquellos que piensan que demasiada especialización nubla la inteligencia, en el sentido humanista que yo le doy a esta palabra.

–En un artículo de 1979 (Caretas 566), dos años después de la inauguración del Centro Pompidou, el escritor peruano Mario Vargas Llosa, preguntándose la razón del enorme éxito del Pompidou, afirmaba que este se debía “a la fealdad y tramposa apariencia” del edificio, que hacía pensar, según él, “en Disneylandia, en una feria, en un juguete elefantiásico” y que a la larga esta “fealdad heroica” hizo posible que se acerquen “la vanguardia y la muchedumbre” ¿Está de acuerdo con esta fórmula?

–No conozco a la persona que calificó así la arquitectura del Centro Pompidou, pero no hace gala de mucha tolerancia. En fin, encuentro ese juicio inepto. La arquitectura del Centro Pompidou es, al contrario, extremadamente elegante. El detalle de los “gerberettes”, por ejemplo, que son estas estructuras tipo balancines hechas en acero moldeado que sostienen todo el armazón metálico responde armoniosamente a la arquitectura vecina de la Iglesia Saint Merri: el Centro Pompidou está edificado sobre arcos tirantes en acero, extremadamente ligeros, que hacen frente a los arbotantes de piedra de esa Iglesia gótica. Los arquitectos de la Edad Media, como aquellos del Pompidou, han trabajado según las mismas reglas de fuerza y de equilibrio.
Además, la elección de este proyecto fue hecha por un jurado compuesto por los arquitectos más eminentes de la época: Oscar Niemeyer, Jean Prouvé, Philippe Johnson. ¿Pueden elegir ellos algo “feo”? Renzo Piano y Richard Rogers, arquitectos del Centro Pompidou, reciben hoy importantes proyectos. ¿Sería el caso si ellos carecieran de gusto y elegancia? Me reafirmo: ese juicio no tiene ningún sentido y se une al de todos los espectadores cursis que han protestado contra esta audacia…

–A la llegada de François Mitterrand a la presidencia, usted trabaja al lado del ministro de cultura Jack Lang y lanza los FRAC (Fondos regionales de arte contemporáneo) y, como experto en finanzas, duplica el presupuesto del Ministerio de la Cultura. ¿Qué garantiza la solvencia de un Ministerio de cultura?

–El presupuesto en materia cultural es el nervio de la guerra. Los políticos, no importa de qué tendencia sean, piensan que los gastos en materia cultural son inútiles. Se equivocan. Está demostrado que la inversión en cultura es rentable en los planos político, económico y cultural. El político que invierte en la cultura produce repercusiones que tienen un impacto considerable en su país y en el extranjero. Los artistas e intelectuales, que son líderes de opinión, van a reunirse con él. Es preferible invertir 10 en cultura que 100 en campañas de publicidad. Es más creativo y más justo también, lo que involucra lo social. En lo económico, el desarrollo de nuestra economía depende cada vez más de la inversión en la inteligencia y en las imágenes y cada vez menos en la gran industria. En lo cultural, la parte de cultura en el consumo doméstico crece al mismo tiempo que el nivel de desarrollo de cada país. Para hacer frente a la demanda cultural –que va de la mano con la demanda turística- hay que invertir en cultura. Todo esto es posible con un esfuerzo presupuestal que es muy reducido: en Francia el gasto en cultura representa el 1% del presupuesto del Estado. Y rinde diez veces más: 65 millones de turistas por año representa una cifra promedio de 70 mil millones de euros. La inversión en cultura no genera pérdidas sino que, al contrario, brinda beneficios sustanciales. En cincuenta años se podrá distinguir los países que se han desarrollado comprendiendo el principio de invertir en cultura de aquellos que no. Pero hay una ética en la política cultural: no se puede hacer ni del arte ni de la cultura simples medios para ganar dinero. No son medios, sino fines.

–Otro de los temas presentes, en países con pocos recursos para la cultura, es aquel de mecenazgo cultural. ¿Cuáles son los riesgos y ventajas de este modelo de financiamiento basado en beneficios tributarios a las empresas privadas? En Francia, la ley de agosto del 2003 permite una reducción hasta del 60% del monto de la donación a un proyecto cultural.

–Todo lo que contribuye a desarrollar modos de financiamiento de proyectos culturales es bueno en sí, ya que estos proyectos, que miden el dinamismo de un país, carecen siempre de dinero para su ejecución. Las deducciones fiscales son uno de los instrumentos que permiten a las empresas soltar dinero para la cultura, sobre todo cuando ellas no lo hacen espontáneamente.
El peligro del mecenazgo es que fragiliza las inversiones en cultura: en períodos de crisis por ejemplo, y a pesar de las leyes, estas ayudas van a recortarse, poniendo en peligro las instituciones culturales que estas mismas empresas contribuyeron a crear. No creo entonces que el mecenazgo deba cubrirle las espaldas a un Estado avaro en lo cultural. Los dos modos de intervención son necesarios y complementarios. Pero la inversión pública debe ser prioritaria en los campos culturales que nunca serán rentables, como la formación artística, las ayudas a los jóvenes creadores de sectores menos favorecidos, las ayudas a la investigación.

–Última pregunta: este año el Ministerio de la Cultura francés cumple cincuenta años. ¿Qué balance le inspira este medio siglo, a usted, que hizo carrera en la más alta administración del Estado francés?

–En cincuenta años Francia ha hecho mucho en el dominio de la política cultural. Grandes iniciativas nacionales e internacionales han sido exitosas. La democratización de las prácticas culturales ha crecido, la educación artística se ha hecho una prioridad. Francia dispone de grandes instituciones como el Centro Pompidou, ¡aunque hay muchos otros! Pero todo este esfuerzo sigue siendo frágil ya que nos movemos en el terreno de lo impalpable, de lo difícilmente ponderable, de lo eminentemente sutil.
Disponemos en Francia de una red de centros culturales en todo el país, que es única en el mundo. Pero fueron necesarios cincuenta años para construirla. Cada niño francés tiene la oportunidad, donde quiera que habite, de crecer a menos de 15 kilómetros de un sitio patrimonial o de un centro cultural, sea de creación o de difusión. Esto es extraordinario. Pero ¿este niño lo sabe? Me temo que no, ya que esta red compite con otra red mundial capitalista, de sumisión a los Estados Unidos, cuyos valores son opuestos a aquellos de nuestra red. La batalla del mañana, en Francia, es saber si nosotros podremos servirnos correctamente de esta red cultural en la lucha mundial que se libra entre una cultura fundada sobre los valores de la rentabilidad a corto plazo y del dinero a cualquier precio, y una cultura fundada sobre los valores de verdad, de justicia, de libertad, de creatividad. En una palabra, de humanismo.

lunes, 14 de septiembre de 2009

Nueva temporada teatral del Colectivo Teatral "ILUSIÓN COLECTIVA"

ULTIMAS FUNCIONES
Confesiones Teatrales:

"Del Amor Sus Demonios y Milagros"


Poemas de escritores reconocidos como Mario Benedetti, Pablo Neruda, Gabriela Mistral, Federico Garcia Lorca, etc. llevados a la escena.

Los Dias 17, 18, 19, 24, 25, y 26 de Septiembre.



EN: Casa de la Cultura de San Blas.
HORA: 7:00 PM. (Hora Exacta)
COLABORACION: S/5.00